El tiempo nunca iba a pasar
y nosotros jugabamos todo el día
corríamos, y esperabamos la salída
de la prisión matutina
no sabíamos nada de nada
pero sentíamos que nada nos faltaba
y entre pelotas de trapo y calles de tierra
entre negocios y amas de casa
entre trabajadores y vagos
ahí andábamos, todo el día, a las corrídas
sin saber que era lo que vendría.
Que bueno que no sabía cuanto me desepcionarías...
...y el tiempo nunca iba a pasar.
5 de marzo de 2009
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