Bajo las luces amarillas
vamos en nuestras sillas
apretamos un poco las rodillas.
Buscamos algun soberano
entre tragos amargos y calor de verano
hablamos en vano.
Encontraste entonces una flor rara
mordimos sus hojas a ver que pasaba
y nos miramos a la cara.
Temprano llegaremos al sitio
donde sagrado es el silencio
y los lentos no tienen segunda oportunidad.
Cuidame, me olvide mi chaleco antibalas
debajo de una pila de cosas raras
que nunca debieron si quiera tener alas.
1 de marzo de 2009
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Ojalá que la flor que hayas encontrado nunca te deje sin dedos para escribir.
ResponderEliminarLolita.