1 de marzo de 2009

A él no le gustan las balas en su pecho.

Bajo las luces amarillas
vamos en nuestras sillas
apretamos un poco las rodillas.

Buscamos algun soberano
entre tragos amargos y calor de verano
hablamos en vano.

Encontraste entonces una flor rara
mordimos sus hojas a ver que pasaba
y nos miramos a la cara.

Temprano llegaremos al sitio
donde sagrado es el silencio
y los lentos no tienen segunda oportunidad.

Cuidame, me olvide mi chaleco antibalas
debajo de una pila de cosas raras
que nunca debieron si quiera tener alas.

1 comentario:

  1. Ojalá que la flor que hayas encontrado nunca te deje sin dedos para escribir.

    Lolita.

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