Me compré un anotador y dos lapiceras.
Me salió todo $3 y hasta me ofrecieron una bolsa. Le dije que no.
Me fui a la plaza enfrente del lugar, estaba clausurada.
Caminé 2 cuadras sobre Santa Fe y me fui a un banquito del botanico desde donde se sentía el subte pasar.
Mire 10 segundos la calle y empecé a anotar.
Estube 25 minutos con la lapicera azul.
Estube feliz todo el resto de la noche.
A veces la felicidad se compra. Suerte que esos breves momentos donde se vende, vale tán barata.
17 de marzo de 2009
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