23 de febrero de 2009

Que cagón.

No puedo impedir seguir escapandome
pero siempre termino encerrado en los mismos callejones
y los carteles pegados me recuerdan cosas que no quiero recordar
los gritos de María Antonieta detrás solo me retrasan.
Ella siempre esta hablandome de un lugar al que debo ir
donde nada es tan real como acá
y debería ser mucho mas liberal
¿pero yo que tanto puedo saber de libertad?.

En una de mis tantas huídas
encontré a Luisa que decía
"tené cuidado con el que vigíla"
poniendo en mi mano un encendedor
y en la otra un tanque de kerosene
pero no tuve mejor idea que respirar muy fuerte
y por un breve tiempo
me acerqué tanto al lugar del que venía.

Cuando volví al punto de partida
me dediqué a reconstruír la huída
desperdiciando tiempo de mi vida
me acostumbre a esta dulce agonía
que tiene por mí tanta simpatía
porque no para de visitarme
como si fuera alguna de mis tías.

Llegué al callejón
y con un fuerte soplón
mis hombros descansaron
apoyados en el paredón
estoy seguro que encontraron
mucho mas que un simple rincón.

Pero no me rendí
pensé hasta que me fundí
y ahora es tiempo de vivir mi conclusión
que puede que sea confusa como esta canción
pero tan seguro como estoy, es mas bella que un diapasón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario