Horribles gemidos que lamentablemente
todavía hoy los escucho a menudo
las noches en las que pierdo el olvido
y me llevan a lugares tan horrendos
y yo trato de huír con el viento
pero vos no paraste de gozar
con el olor que emite el dolor
de mi corazón sangrar.
22 de febrero de 2009
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