22 de febrero de 2009

El bote

Cambié.
Tu mirada.
Tus engaños.
Tus mentiras.
Tus palabras que al final, sí se las llevo el viento.

¿Qué queda de mí ahora
si no este cuerpo cansado?
éstos ojos plateados
ésta piedra en mi garganta
éstos callos en mis plantas
éstos dedos tan callados.

Y bajo un golpe de suerte
me hundí en este cenizero
por horas, me hundí
y ojalá no vuelva
ojalá no confíe en vos devuelta.

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